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Tengo conocimiento y experiencia ¿Por qué no me contrataron?

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Una buena oportunidad de trabajo no siempre se pierde por falta de competencias técnicas o experiencia.

El desenvolvimiento de la persona a la hora de expresarse y presentarse puede ser un punto a favor o en contra cuando se está frente aun reclutador de personal.

La primera impresión de un profesional se transmite por medio de su hoja de vida. Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre cómo debe ser este documento; algunos se preocupan mucho por su extensión, pero hay otros aspectos que son de sentido común y que se dejan de lado.

No es primordial colocar fotos en los currículos, de hecho hay una ley que prohibe a los empleadores solicitarlas, sin embargo es decisión de cada persona incluirla o no en su hoja de vida. Si se toma la decisión de poner una foto, esta no debería ser una imagen tomada en el portal de la casa, manejado un carro o en una discoteca. Fotos con toga de graduación, de cédulas escaneadas, de momentos en que nos sentíamos tristes o deprimidas, fotos con ropa de estar en casa, despeinada, o con nuestras mascotas tampoco son una buena opción.

Hay personas que incluso colocan fotografías que ocupan la mitad de la página 81/2×11. Estos ejemplos pueden sonar exagerados, pero muchos reclutadores pueden dar fe de estos casos y se tratan, incluso, de hojas de vida de personas que aspiran a posiciones ejecutivas.

A la hora de mencionar los logros laborales también se cometen errores. Si, por ejemplo, he ocupado el puesto de asistente de contabilidad y me piden que enumere o realce uno o más logros de mi trabajo o gestión en la empresa, está sobre entendido que no puedo mencionar como un logro el haber cumplido con mis funciones cabalmente. Un logro es un punto de llegada, algo que uno alcanzó, promovió o gestionó, una meta que se hizo realidad gracias a esfuerzo propio.

En todos los puestos existen logros. Para una recepcionista podría ser el que en 110 llamadas mensuales recibidas alcanzara el 90% de efectividad en la atención, ya que hubo 99 que fueron atendidas y dirigidas a su respectivo destino. Para una gerente quizá pueda ser que implemento un programa de contención de gasto general que significó para su compañía un ahorro de 2 mil euros mensuales.

Durante la entrevista de trabajo ocurren otros incidentes desafortunados. En repetidas ocasiones existen candidatos que  tiene varios títulos universitarios (“más graduadas que un termómetro” como muchos dicen), pero al hablar se expresan con palabras como: ‘hubiéranos’, ‘hubieron’, ‘habíanos’, ‘íbanos’, ‘veíanos’, ‘fueranos’, ‘ha-bríanos’, ‘éranos’, ‘estábanos’, ‘haiga’, ‘dijistes’, ‘hicistes’.

Aquí se hace evidente que no es la acumulación de títulos universitarios la que exime a una persona de cometer estos errores. Un profesor de español podría darnos cátedra sobre cómo se conjugan los verbos en pretérito imperfecto del subjuntivo o del indicativo, pero la verdad el nombre de la conjugación es lo de menos. Lo importante sería, en todo caso, contratar a una persona que ante una mesa de negociación con clientes VIP, por lo menos sepa hablar correctamente.

En fin, lo importante es autoanalizarse y estar claros en que estos errores no son exclusivos de personas de baja formación académica, al contrario, cada día es más frecuente encontrarlos con personas más graduadas que un termómetro.

 

 

 

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