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Empresas buscan trabajadores felices y positivos

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Usted seguramente en su vida laboral se ha encontrado con más de uno; aquél compañero de trabajo amargado, negativo y nervioso que ante cualquier cambio pinta un paronama sombrio y triste para todos que se hallan a su alrededor.

En otras palabras, estos trabajadores cuando hablan lo único que sale de su boca es una crítica, una ironía o un comentario amargo.

Son capaces de absorber la energía hasta de una lluvia de ideas o incluso contaminar una buena noticia en la oficina. Pero lo peor es que su mal humor es contagioso.

Pero cuando le preguntaron al profesor Kenneth Nowack, psicólogo, experto en inteligencia emocional, si era cierto que una persona amargada o una nerviosa pueden influir en los otros aunque no abran la boca, él respondió: “Conozco esos estudios sobre la emocionalidad contagiosa que demuestran que los estados anímicos son como un germen que se propaga, por eso en las empresas los líderes son los que marcan el tono. Pero, del mismo modo, una simple sonrisa provoca en el interlocutor una respuesta neuro-lógica que le hace estar más abierto y dispuesto a colaborar”.

La pregunta entonces es: ¿por qué no sonreímos más? Los seres humanos poseemos unas ‘hormonas espejo’ que están preparadas para captar cualquier variación en la expresión del otro, incluso antes de que lo pueda pensar. Un arma muy valiosa si se plantea bien la estrategia de lo que se quiere conseguir en un trabajo.

Nowack asegura además que hay quienes con su sola presencia ya crean armonía en el lugar de trabajo. Y no es solo una cuestión de percepción, la fisiología les da la razón: “Hay personas que segregan más oxitocina —la hormona antiestrés—, los otros la captan inmediatamente y, a su vez, se ponen a segregaría. Es más, cuando percibes que alguien confía en ti, segregas más oxitocina. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que monjes budistas, con miles de horas de meditación, han tenido un cambio a nivel estructural cerebral y tienen mayores dosis de oxitocina y menos cortisol y, obviamente, esto afecta a las personas con las que en un momento dado se relacionan”.

Aunque no seamos capaces de llegar a ese nivel, sí tenemos la posibilidad de contagiar nuestra alegría: según el Instituto de la Felicidad, una persona tiene alrededor de un 15% más de probabilidades de ser feliz si está conectada directamente con una persona feliz. Y el contagio no se acaba ahí: el amigo de un amigo de una persona que es alegre tiene un 10% más de probabilidades de serlo.

Así, la periodista Teresa Morales se cuestiona en un artículo de ‘El País’ por qué no valorar el estado de ánimo a la hora de pedir trabajo: “Mientras superamos fórmulas obsoletas en el curriculum vítae, como especificar el estado civil o incluso el año de nacimiento del demandante   de empleo, toca reivindicar informaciones más útiles para jefes y compañeros, como puntuar, del 1 al 10, su grado de tendencia a la alegría (contagiosa)”.

 

Competencia emocional

Lo cierto es que los jefes se han dado cuenta de que el ambiente de trabajo lo es (casi) todo, y cada vez importan más los test de inteligencia emocional para conseguir un empleo. Lo que pocos saben es que muchas de esas pruebas evalúan qué tan generoso es uno a la hora de compartir su alegría.

Pero aunque mucho depende del entorno, ser alegre o no está en la personalidad de cada uno. David Rand, investigador de dinámicas evolutivas en Harvard, lo explicó así a la revista ‘Wired’: “Cuantos más amigos resfriados tengas, más probable será que cojas un catarro. Pero una vez que lo has pillado, el tiempo que tardes en ponerte bueno no depende de la gente con la que entres en contacto. Lo mismo pasa con la felicidad y la tristeza”.

En un estudio de la Universidad de California Riverside, la profesora y psicóloga Sonja Lyu-bomirsky, pidió a los participantes que realizaran actos de generosidad y agradecimiento en sus trabajos. Entre los que algunos enumeraron estaban comportamientos como “le traje un caté”, “le regalé una sudadera” o “simplemente le llamé por fuera del trabajo para saber cómo estaba”.

En respuesta, los investigadores observaron un aumento del 43,9% de actos generosos entre las respuestas de los compañeros que se habían beneficiado de estos gestos. Tres meses después, los comportamientos positivos eran un 300% más.

En resumen, podemos señalar que, si al igual que en nuestra vida diaria, en el ámbito laboral también nos queremos rodear de gente alegre, optimista, que despierten nuestros sentidos y hagan que nos sintamos vivos”. ¿Por qué no hay más trabajadores alegres?

A continuación se presenta un test que tiene como objetivo determinar si uno tiene una actitud negativa o positiva frente a la vida.  ¿Por qué no hacer el test para ver los resultados?

 

Test: ¿Eres una persona negativa o positiva?

  1. ¿Con qué frase te identificas más?

a- “Por qué no habré hecho esto antes”,

b- “Por fin me di cuenta”,

c- “Estoy a tiempo de…”

 

  1. Si algo no sale como esperabas, piensas que…

a- No haces nada bien.

b- Te lamentas, pero apuestas al futuro.

c- Estaba dentro de las posibilidades.

 

  1. Ante un desafío laboral…

a- Piensas que no puedes equivocarte,

b- Te atemoriza que las cosas no salgan bien, pero intentarás conseguirlo,

c- Te ocupas sin preocuparte.

 

  1. Frente a una salida amorosa…

a- Todo debe salir perfecto.

b- La exigencia es muy alta, te da miedo que las cosas salgan mal.

c- Sabes que no todo depende de ti y será lo que deba ser.

 

  1. Cuando estás mal…

a- Buscas amigos para seguir hablando del tema.

b- Buscas amigos con quienes puedas seguir hablando del tema, pero que sean capaces de tener otra mirada,

c- Cortas el lamento y sales a distenderte.

 

  1. Si no estás conforme con tu trabajo…

a- Piensas que no te queda otra y que es tu deber hacerlo.

b- Sabes que tienes que hacerlo, pero quisieras que las cosas fueran diferentes (aunque te da miedo el cambio),

c- Piensas que estás eligiendo hacerlo, ya que si no buscarías otra cosa.

 

  1. Crees que…

a- Lo que nos sucede es el destino.

b- Hay cosas que están destinadas ser así, pero también puedes cambiarlas.

c- Si piensas en positivo atraerás situaciones positivas.

 

  1. Cuando deseas algo…

a- Esperas que se dé y si no sucede piensas que no tienes suerte,

b- Esperas que se dé, pero entiendes que también debes hacer algo,

c- Tus pensamientos y acciones son tan claros que sabes que eso te acercará nuevas oportunidades.

 

Resultados

Mayoría de respuestas A Eres una persona negativa y esto puede generarte estados de ansiedad o angustia. Además, en general te cargas de exigencias imposibles de cumplir. Deberías dejar de lado frases terminantes como “todo me sale mal”, y tratar de no hacer generalizaciones y eliminar los pensamientos negativos.

Mayoría de respuestas B Si bien no eres una persona negativa, tampoco puedes considerarte de lo más positiva. Hay claras muestras de que intentas ponerle una dosis de optimismo a todo lo que te sucede, pero también existen miedos que no te dejan tomar las cosas en forma más relajada.

Mayoría de respuestas C Eres una persona muy optimista. Sabes que es mejor ocuparse de las cosas cuando suceden y no preocuparse por adelantado. Nada te amarga el día y pones todo de ti para que la energía positiva te invada. Pero cuidado: si bien es muy bueno ser positivo, también corres el riesgo de quedar fuera de la realidad.

 

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