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La política de outplacement y manejo del despido de un empleado

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El outplacement como política de cualquier organización socialmente responsable, se inicia con la planificación cuidadosa de un proceso de reducción de personal.

Se revisan las posiciones que podrían ser prescindibles, se realiza el cálculo del monto de liquidación asegurándose de entregar al empleado lo que le corresponde y se diseña un plan de comunicación para los ¿ que se quedan.

Las personas que darán la noticia de desvinculación intentan prepararse de la mejor manera para reducir el estrés del momento, a fin de lograr el menor impacto negativo a nivel personal y colectivo.

Sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo mencionado, la experiencia nos dice que el instante en el que se da la noticia suele ser el punto más descuidado del proceso de outplacement.

Ser el portavoz de un “ya no laboras más aquí” no es nada fácil. Significa mirar a los ojos a una persona que ha sido compañera y que depende de un ingreso para vivir y proveer a su familia.

Muchas veces las razones de salida son tan lejanas del foco del control, aun de la misma empresa, como una fusión que se concretará en meses, una reingeniería tecnológica, cambios económicos, entre otros; razones que no dependen generalmente del desempeño.

Ante estas circunstancias, la reunión de salida tiende, por lo gneral, a darse de la manera más rápida posible: avisándole que se va, entregándole una carta, enviando a la persona a recursos humanos para que revise su liquidación y se le saca inmediatamente del sistema de la organización (se le quita el acceso a secciones de la empresa, a su computadora, se le pide el gafete, y que recoja sus cosas inmediatamente, a fin de evitar que pueda ocasionar un daño antes de irse).

El proceso se hace en no más de .20 minutos. En este lapso la persona apenas está registrando el suceso… no sabe bien qué es lo que le está pasando.

Al día siguiente se da cuenta de lo ocurrido, y el sentimiento o resentimiento que le queda de esta experiencia es que se sintió tratado como un ladrón al no ser considerado como una persona que entregó su tiempo y dedicación a la empresa.

Esta persona no necesitaba mucha explicación sobre su salida, solo una actitud empática ante lo que estaba viviendo..

La forma como se anuncia la desvinculación impacta en la percepción que los empleados tienen de una compañía que se dice responsable y lo es, así como en la productividad de los que se quedan. La forma equivocada de decir adiós se traduce en un mal manejo del cambio y las estadísticas lo demuestran, los cambios fracasan por el lado de la gente.

La American Medical Association en 2003 presentó los resultados de un estudio realizado a 500 empresas en procesos de cambio y encontraron que en los procesos que no consideran la parte humana, el 75% desemboca en baja moral y falta de productividad en los colaboradores.

Despedir a un colaborador, definitivamente no es agradable, pero si hay que hacerlo debe realizarse con la mayor preparación, consideración y respeto a la persona que se tendrá en frente. Se trata de ser congruentes con los valores que la organización predica, hoy más que nunca esto es observado y apreciado por los colaboradores y clientes..

 

 

 

 

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