La retención del capital humano es una función importante no
sólo para el departamento de recursos humanos sino para toda la gestión
directiva de una compañía.
Sin embargo, muchos directivos ven cómo su personal clave renuncia y se va, llevándose conocimiento y experiencia valiosa para la organización.
Entonces,¿Qué pueden hacer los directivos para retener a la mayor cantidad posible de buenos empleados?
A continuación encontrará una breve lista que cubre la mayorparte de las bases.
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Consiga que empiecen con buen pie. Esta fase comienza por
contratar a personas adecuadas para el trabajo que van a desempeñar y
asegurarse de que comprenden dónde se van a meter. Un buen inicio también está
en ofrecer una nueva orientación del empleado con el fin de que las personas se
sientan bien recibidas y que forman parte de un colectivo.
Cree un gran ambiente con jefes respetados por las personas.
Los directivos asumen con frecuencia que la política de la empresa y la cultura
corporativa determinan el ambiente laboral. Y lo hacen hasta cierto punto. Pero
dicha política puede evitarse. En cualquier caso, el ambiente de un
departamento o de una unidad es más importante para las personas que la cultura
de la corporación en su totalidad.
Los malos jefes son los que no saben crear un ambiente
agradable. ¿Cuántos directivos de unidad o supervisores se muestran totalmente
ajenos a sus informes? ¿A cuántos les da un berrinche y amonestan a sus
subordinados en público, culpan a otros por sus errores o nunca tienen la
deferencia de decir «gracias, está usted realizando un buen trabajo». Si los
directivos o los supervisores son unos prepotentes, los empleados con mejores
destrezas desearán marcharse. Al final, es mejor sustituir a los directivos o
supervisores deficientes que reemplazar a los buenos empleados.
Comparta la información. Ofrezca información de forma gratuita,
sobre la empresa, el rendimiento financiero, las estrategias y los planes. Diga
a sus empleados que confía en ellos, que son socios importantes de la empresa y
que usted respeta su habilidad para comprender y contribuir en la empresa en su
totalidad.
Ofrezca a las personas la mayor autonomía posible. A muchas
personas les gusta trabajar con la mínima supervisión necesaria, por ese motivo
debe dejarlos con la mayor libertad posible. Eso les hará a ellos más felices y
su trabajo, como directivo., será más sencillo.
Señale un reto a las personas. La mayoría de las personas, especialmente
los que usted desea retener, disfrutan del reto porque eso les hace sentir que
ha puesto en ellos grandes expectativas que espera se cumplan. Por esa razón, debe
poner más retos a las personas y ofrézcales todo el apoyo que necesitan para
tener éxito.
Sea flexible. Unos acuerdos laborales flexibles tienen mucho
éxito a la hora de retener a los empleados, pero debe saber que no todos los
directivos disponen de la autoridad necesaria para establecer unos nuevos
acuerdos laborales. Sin embargo, casi todo el mundo dispone de una mínima
autoridad para facilitar un poco de flexibilidad a sus empleados y puede permitir
en ciertas ocasiones que un empleado se ausente para cuidar a su hijo o ir a
visitarse al médico. Los empleados que están saturados de trabajo valoran esa
clase de flexibilidad.
Diseñe el trabajo con el fin de fomentar la retención. No
hay nada más desalentador para un empleado inteligente que solventar una labor
repetitiva, o estar muy aislado, o tener un trabajo poco estimulante o incluso
desagradable. Por eso, sí usted observa que hay un alto grado de despido en una
determinada categoría laboral, debe echar un vistazo a lo que diariamente les
exige en sus correspondientes puestos.
Puede que ese problema de despido desaparezca si vuelve a
diseñar el trabajo, ya sea añadiendo un poco de variedad a ese trabajo tan
monótono, involucrando a los empleados que están más aislados en labores de
equipo, estableciendo unos retos más desafiantes, etcétera. Si un trabajo
conlleva realizar una o varias tareas repugnantes, intente eliminarlas o buscar
colaboraciones externas para llevarlos a cabo.
Identifique los desertores de inmediato. Lo que es un granambiente laboral o un buen trabajo es cuestión de opinión. Lo que supone un
reto para una persona puede resultarle insuperable a otra. Usted no sabrá lo
bien que lo está haciendo, a menos que lo pregunte.
Oriente su gestión hacía la retención. No olvide nunca que
parte de su responsabilidad como directivo es asegurar una plantilla adecuada
en cada unidad. Retener buenos y excelentes trabajadores es parte de ese
trabajo. Por ese motivo, debe tener cuidado en su forma de dirigir a las
personas, así como en la programación del volumen de trabajo. ¿Es usted esa
clase de jefe que dirige su empresa de tal forma que alienta a que los mejores
empleados se queden o, por el contrario, los echa?
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