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Muchas veces no sabemos qué hacer ni qué decir cuándo un
compañero de trabajo está interfiriendo de forma directa o indirectamente con
la realización de nuestras funciones dentro de la oficina.
Por ejemplo, como le decimos a un compañero que está haciendo
demasiado ruido y es que cuando se convive con tanta gente, se hacen buenas
relaciones, pero también surgen conflictos.
Aunque la comunicación abre muchas puertas, a veces, por
pena o por miedo, las personas se callan, pero crece su resentimiento. Es peor
postergar una conversación complicada o evitarla esperando a que por arte de
magia el compañero de trabajo deje, por ejemplo, de acaparar el teléfono que
usted y él comparten.
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Veamos unos ejemplos de situaciones dónde el compañero de
trabajo está obstaculizando la realización de la tarea de usted y la forma cómo
debe dirigirse a él o ella.
Caso #1: Un compañero que abusa del teléfono asignado también para usted
Si usted comparte el teléfono con una persona que abusa de
su uso (lo emplea para hablar largamente del plan de fin de semana o recibe
decenas de llamadas de amigas y amigos cada día) lo mejor sería pedirle al
supervisor compartir la línea con otra persona.
Si no se puede, hable lo antes posible con su compañero o
compañera de trabajo para poner algunas reglas sobre el aparato, explicando,
por ejemplo, que es una herramienta de trabajo para los dos.
Deben ser unas normas propuestas y aceptadas por ambas (la
duración de las conversaciones, el tomar bien los mensajes). Esta conversación
debe ser lo antes posible para evitar que aumente su disgusto sobre el tema, lo
que le hará más difícil tener una plática serena.
Debe evitar hacer burlas en voz alta sobre que su compañero
o hacer comentarios con los demás de lo que está pasando con el teléfono.
Caso #2: En la oficina se permite oír música y algunos la ponen a todo volumen
Si la música no nos gusta y nos desconcentra, se debe hacer
primero algún comentario simpático sobre la situación: "la música está
fantástica, pero el volumen no es el adecuado".
Otra recomendación sería utilizar un audífono y obsequiar éstos
a sus compañeros, para que ellos tomen en cuenta que su comportamiento distrae
e interrumpe la concentración de los demás. Algunas veces los compañeros de
trabajo no notan que están haciendo algo realmente molesto, simplemente porque
es un hábito para ellos.
Dependiendo de la conducta que le molesta, el acercarse con
su compañero de trabajo para una conversación amigable nunca hará daño. Recordemos
que él no es su jefe, es un compañero de trabajo, de manera que se pueden
establecer acuerdos entre compañeros en el cual se disponen reglas, en donde la
diversión de uno no afecte al otro.
Debe evitar poner usted su propia música y más alta, ya que
se puede crear un espiral cuyos resultados pueden, incluso, perjudicarlo a
usted.
Caso #3: Exigir que nuetros compañeros no atrasen nuestro trabajo
En la mayoría de las empresas el trabajo depende de que
otros hagan su parte. Si una persona no cumple y atrasa repetidamente la cadena
Hable con la persona primero de manera informal para
averiguar qué está pasando, aunque usted no sea el jefe, pero así la persona
toma conciencia de que afecta a los demás. Quizá hay una falla en los procesos
y juntos puedan pensar en una solución o pedir ayuda a un superior. Cuando la
conducta se siga repitiendo —porque la otra persona no cumple— hable con los
supervisores.
Si usted no los entera, no se queje si más adelante ocurre
algo grave y la respuesta de sus jefes es: "usted no nos dijo que había un
problema en tal área".
No caiga en la actitud de si a los demás no les importa que
esto esté a tiempo, a mí tampoco. Es importante que la persona que se atrasa
sea responsable de las consecuencias.
A veces estas personas reciben ayuda de otros (los cargan),
o cumplen tarde con su tarea y se van a casa mientras los demás se quedan
después de las 6:00 p.m. atrasados.
Se debe evitar ser buena gente y quedarse callado por
solidaridad. Así su compañero no va a cambiar y usted pone en peligro su puesto.
Recomendaciones
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Hablar cara a cara y en privado. No usar intermediarios para
llamarla atención y nunca lo haga enfrente de los demás.
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No hacer comparaciones: "Con fulano no teníamos ese
problema" o "El otro muchacho era más responsable", son frases
que no motivan al cambio y hieren.
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Evitar en sus conversaciones difíciles frases como:
"Estás mal" y "No te creo"; "Te lo dije" o "Viste".
Las dos primeras atentan contra la integridad de la persona; las segundas
suenan a burla. Generalmente quien se equivoca está muy consciente de ello.
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