Nuestra cultura hace que muchos
de nosotros podamos pecar de
quejosos por cualquier asunto (con nuestra familia, en el supermercado al hacer una larga fila, con el Gobierno de nuestro país cuando no toma alguna medida que queremos, etc.)
Sin embargo, esta manía puede ser más visible a la hora de exponer problemas en nuestro
trabajo.
Para evitar que nos afecte y podamos
presentar de forma eficiente los problemas, se exponen, a continuación,
algunas recomendaciones al respecto.
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Decirlo a quien concierna. No
es ético ni profesional hacer comentarios por allí, para que caigan en oídos de
otras personas y éstas reaccionen con aquellos directamente involucrados en el
problema Por esa razón, se debe ir de
forma directa a quienes además de afectar la situación -voluntaria o
involuntariamente- pueden resolverla. Incluso antes de acudir a un superior, debería
hablarlo con los compañeros.
No llegar con el problema, sino con la solución. Trabajar significa
que le pagan por realizar una actividad en beneficio de una organización y sus
clientes o usuarios, y que, por ello, debe estar en capacidad de resolver los
problemas que aparezcan en el camino.
Así que ningún jefe quiere escuchar a un querelloso o quejoso, sino
que quiere saber qué puede mejorarse, y usted está allí para ofrecer esas
alternativas que lleven a la empresa a desarrollarse aún más. Así que ni se le
ocurra hablar con el supervisor si no tiene claro cuál o cuáles podrían ser las
soluciones.
Siempre de manera amable.
Cuando se expone un problema, lo más probable es que sea necesario hacer
una crítica, y esto, aunque sea constructivo, puede herir o incomodar a la otra
persona.
Para evitar cualquier conflicto, se recomienda llevar la conversación
en un tono amable. Se requiere de dos personas para pelear, así que mientras
una toma una posición serena, profesional y justa, el otro, por muy enojado que
esté, no creará conflicto, o si lo crea tendrá que retractarse enseguida,
siempre que usted, del otro lado, no ofrezca golpes sino soluciones.
Poner por escrito. En ocasiones hay que exponer el problema por
escrito, en reportes, informes, memorando e incluso con correos electrónicos,
pues es importante dejar en papel (que debe archivarse) cuál era el problema,
cómo apareció, qué daños causó y cómo se resolvió. Con esta información escrita
se procura : a) Evitar la repetición de la falla y b) Tener una constancia que la anomalía fue resuelta
y que uno, como trabajador eficiente, cumplió con su responsabilidad.
No empeñarse en buscar culpables.
Realmente no se debe perder el
tiempo buscando culpables entre sus compañeros para que éstos reciban un
castigo (memorando de incumplimiento, amonestación, etc.) cuando en realidad la
prioridad es encontrar soluciones.
Tampoco resulta conveniente recordar al compañero cómo se equivocó. El
trabajo es resolver, no condenar.
Recuerde que lo importante es el aporte soluciones, En otras palabras, no llegue con el problema,
sino con la solución.
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