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Las organizaciones que se mueven en el actual mercado globaldeben aceptar el cambio de manera proactiva.
En la actual economía del conocimiento,el desarrollo del músculo del cerebro es la tarea más importante que tienen lostrabajadores de hoy.
La participación de los trabajadores en la toma dedecisiones de una institución ha pasado del clásico obedecer las órdenes del
jefe a la discusión abierta, participativa y constructiva de ideas buscando
innovar y crear en conjunto los mecanismos adecuados para mejorar la
competitividad. La aptitud de los trabajadores pasó a ser de manual a mental.
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El viejo contrato social tácito -trabaja duro y tendrás un
trabajo por todo el tiempo que quieras- ha dejado de existir. La seguridad
laboral ya no se origina en permanecer en una sola compañía, sino en mantener
un bagaje de aptitudes relacionadas con el trabajo. Este vuelco indica un "nuevo contrato
psicológico" entre el empleador y el empleado.
Ahora los empleadores brindan a cada empleado la oportunidad
de desarrollar una mayor posibilidad de empleo a cambio de una mejor
productividad y cierto grado de compromiso con la misión de la compañía durante
todo el tiempo que el empleado trabaje en ella. El resultado es una fuerza
laboral profesionalmente flexible que posee las aptitudes que la empresa
requiere para seguir siendo competitiva en el mercado global.
Ajustarse y mejorar
Este marco situacional ubica al profesional de esta década
ante la necesidad de gerenciarse a si mismo o como lo ha denominado el maestro Peter
Drucker ejercer la autogerencia. La necesidad de ajustarse y mejorar
continuamente pasó de ser algo que simplemente se aplica a los sistemas y
procesos a algo que se hace imperante: que cada individuo se convierta en el
propio gerente de su desarrollo profesional, ya que ninguna organización
competitiva puede mantener trabajadores que no tienen las habilidades claves
para alcanzar las metas estratégicas del negocio.
Todos, no sólo los grandes líderes de la humanidad, debemos
aprender a desarrollarnos, listo consiste en ubicarnos en donde podamos dar
nuestra mayor contribución. Además tendremos que mantenernos con la mente
alerta y ocupada durante una vida laboral de 50 años, lo cual significa saber
cómo y cuando cambiar nuestro trabajo, ya que las personas tenemos un ciclo de
vida en la empresa. Hay mucha gente hoy desesperada por la situación económica
y por la escasez de empleos. Sin embargo, lo crítico de estas personas es que
no han aprendido a hacer otras cosas; nunca se prepararon para las nuevas
realidades del mundo laboral.
Conocimientos
Muchos vivieron como espectadores pasivos de sus propias vidas
personales y no fueron protagonistas de su desarrollo personal y profesional.
Para desarrollarse profesional mente en esta época no se puede mantener la
actitud dependiente de que "alguien vendrá a salvarme".
Mucha gente no entiende todavía que el gobierno no es una
agencia de empleo y tampoco entiende que debe comenzar a desarrollar sus
carreras y trabajos, y que hoy existen miles de oportunidades para empezar
negocios emprendedores.
Recordemos que en la antigua economía la vida del individuo
se dividía entre el periodo en que asistía a la escuela y el periodo después de
graduarse y comenzar a trabajar. Hoy, los trabajadores deben contar con que
tienen que construir su base de conocimientos durante toda su vida. Y la razón
es sencilla. Antes la gente hacía lo que se le decía, era necesario dictarle
una serie de tareas para que realizar la actividad para la que era contratada,
hoy a usted se le contrata para que alcance unos objetivos y desarrolle por sí
mismo su puesto.
Con la velocidad con que cambia la información tenemos
productos tecnológicos, científicos y comerciales que tienen un período de vigencia
que no excede los 18 meses, máximo dos años. Por esto se ha llamado este siglo
la era de la información. Peter Senge afirma que "el profesional de hoy o
se distingue o se extingue", es urgente reinventarse y reinventarse a sí
mismo.
En este sentido, Peter Drucker recomienda:
Haga un inventario de sí mismo. El éxito en la economía del
conocimiento le pertenece a quienes conocen sus propios puntos fuertes, sus
valores, y sus formas de rendir mejor. Lleve a cabo un análisis de sus
competencias, pida a un especialista de recursos humanos, un psicólogo, su
antiguo jefe o compañeros de trabajo que le digan cuáles son las habilidades
más fuertes que usted tiene.
Use la técnica del análisis de feedback. Concéntrese en sus
puntos fuertes. Ubíquese donde estos puntos fuertes puedan producir resultarlos.
Segundo, dedíquese a mejorar sus puntos fuertes, lo que hace o deja de hacer lo
priva de aprovechar a fondo los beneficios de sus puntos fuertes. Esta técnica
le indicará los temas para los que no es demasiado competente. Por último, le
demostrará en qué áreas carece de puntos fuertes y, en consecuencia, no puede
desempeñarse.
Evalúe su arrogancia intelectual. Son muchas las personas (especialmente
las que son altamente competentes en determinado rubro) que tienen una actitud
despectiva hacia otras áreas de conocimiento, o que consideran que la
inteligencia puede reemplazar a los conocimientos. Por ejemplo, los ingenieros
de primera línea suelen enorgullecerse de no saber nada del género humano.
Consideran que sus congéneres son demasiado desordenados para la eficiente
mentalidad de ingeniería. En contraposición, los profesionales de recursos humanos
suelen jactarse de su ignorancia en lo que se refiere a contabilidad elemental
o métodos cuantitativos en general, Lamentablemente, enorgullecerse de esta
ignorancia puede conducir al fracaso. Trabaje para adquirir las técnicas y los
conocimientos necesarios a fin de sacar el mayor provecho posible de sus puntos
fuertes.
Practique las reglas de cortesía y sea educado. Esta es una
de las razones por las que excelente trabajo de una persona fracasa una y otra
vez en cuanto se requiere la cooperación de los demás. Un simple "por
favor" o un "gracias" favorece un clima de cooperación.
Concéntrese en sus puntos fuertes. No hay que desperdiciar
esfuerzos en mejorar las áreas en las que uno no es demasiado competente. Lleva
mucho más trabajo y energías perfeccionarse a partir de una incompetencia para
llegar a ser mediocre que perfeccionarse de un desempeño muy bueno para llegar
a ser excelente, afirma Drucker. Las energías, los recursos y el tiempo
deberían dedicarse, en cambio, a transformar a una persona competente en un
ejecutante estrella.
Existen Cinco lugares donde estar: En primer lugar, uno tiene
que pensar cómo organizar su trabajo, cómo administrar su tiempo, cuáles son
sus responsabilidades. En segundo lugar, tiene que aprender a conducir, no a
contener. En tercer lugar debe tener una idea clara de quién es uno, un sentido
de misión, y una clara comprensión de ella. En cuarto lugar; uno tiene que
demostrar con su comportamiento todas las cosas que cree que un líder y un seguidor
deben hacer. En quinto lugar, uno necesita un gran sentido de libertad para
realizar todo su potencial, y extraer el potencia! de los demás.
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